Psiconeuroinmunología Pediátrica – GIJÓN

Un enfoque complementario basado en la evidencia para niñ@s que no mejoran como deberían

Ilustración del eje intestino-cerebro en neuropsicología pediátrica en GijónPsiconeuroinmunología Pediátrica 

Tras  años atendiendo niñ@s con dificultades del neurodesarrollo, llegué a una observación que no podía ignorar: había un grupo de niños que no mejoraban como cabría esperar, a pesar de la buena atención médica, psicológica y neuropsicológica.

Niñ@s con analíticas correctas que no crecían. Con insomnio que no cedía. Con dolores de barriga crónicos sin causa orgánica. Con una fatiga cognitiva que ningún perfil neuropsicológico explicaba del todo. Y con una ansiedad que parecía venir de dentro, no de fuera.

La pregunta que me acompañó durante años fue siempre la misma: ¿qué parte de la biología de este niñ@ no estamos mirando?

La respuesta la proporcionó una disciplina que la neurociencia lleva décadas investigando con resultados cada vez más sólidos: la Psiconeuroinmunología, y en particular, su aplicación al organismo en desarrollo: la Psiconeuroinmunología Pediátrica.

 

¿Qué es la Psiconeuroinmunología Pediátrica?

La Psiconeuroinmunología (PNI) es la disciplina científica que estudia la comunicación bidireccional entre el sistema nervioso, el sistema inmunitario, el sistema endocrino y la microbiota intestinal. No es una terapia alternativa. Es un campo de investigación transdisciplinar con décadas de producción científica publicada en las principales revistas biomédicas del mundo.

El término fue acuñado en los años setenta por el psicólogo Robert Ader, quien demostró experimentalmente que el sistema inmunitario podía ser condicionado por factores psicológicos. Desde entonces, miles de investigaciones han confirmado que estos cuatro sistemas —nervioso, inmunitario, endocrino e intestinal— no funcionan de forma independiente, sino como una red integrada de comunicación constante.

La PNI Pediátrica aplica estos conocimientos al organismo en crecimiento, que es cualitativamente distinto al del adulto: el cerebro del niño madura en estrecha dependencia de la salud de su microbiota, de sus niveles de inflamación sistémica, de su eje del estrés y de la calidad de su sueño. Un desequilibrio en cualquiera de estos ejes durante la infancia tiene consecuencias que van mucho más allá de lo físico a través de la DISBIOSIS intestinal.

Esto es lo que diferencia la PNI pediátrica de la del adulto: en el adulto hablamos de sistemas ya formados que se desregulan. En el niño hablamos de sistemas que están construyéndose mientras se desregulan. El impacto es, por tanto, cualitativamente diferente y potencialmente más profundo. Y también, con la intervención adecuada, más reversible.

 

¿En qué casos puede ser útil este enfoque?

La PNI Pediátrica no es una herramienta para tod@s l@s niñ@s. Es especialmente relevante en aquellos casos donde la intervención neuropsicológica y educativa adecuada y bien hecha no produce la mejora esperada, o donde existen síntomas físicos que los médicos no logran explicar con las analíticas convencionales. En mi experiencia clínica, los perfiles donde más frecuentemente encuentro que este análisis aporta información nueva y clínicamente útil son:

  • Tras toma de Antibióticos presencia de diarreas o estreñimiento persistentes y/o abdomen hinchado que no remiten.
  • TDAH y microbiota: TDAH con respuesta parcial al tratamiento, acompañado de problemas digestivos, sueño de mala calidad o historial de uso frecuente de antibióticos.
  • Ansiedad con componente somático: Ansiedad infantil que no responde a la psicoterapia estándar, con dolores de barriga frecuentes o somatizaciones persistentes y que NO obedecen a estímulos externos claros, tipo ansiedad escoalr, ansiedad por separación, etc.
  • Dolor abdominal funcional: Dolores abdominales crónicos sin causa orgánica identificada por el pediatra o el gastroenterólogo y con analísis sin hallazgos.
  • TEA con comorbilidades digestivas: TEA con síntomas digestivos asociados, trastornos del sueño severos o dietas muy restrictivas.
  • Insomnio severo: Niños con insomnio persistente que afecta al aprendizaje y la conducta, cuando las intervenciones de higiene del sueño estándar no son suficientes.
  • Niebla mental y fatiga cognitiva: Fatiga cognitiva importante o «niebla mental» sin diagnóstico neuropsicológico que la explique.
  • Sobrepeso sin causa orgánica: Alteraciones del peso sin causa endocrina identificada en las analíticas habituales.

Cómo trabajo: evaluación, intervención y seguimiento

El proceso es siempre complementario a la intervención médica, psicológica o neuropsicológica, nunca sustitutivo. No reemplaza al pediatra, al neuropediatra ni a ningún otro especialista. Trabaja en paralelo y en coordinación con ellos.

Primera fase: escucha clínica ampliada

La primera consulta incluye una anamnesis detallada que va más allá del perfil neuropsicológico habitual. Recojo información sistemática sobre: historial digestivo y alimentario, calidad del sueño, historial de antibióticos y medicación, patrón de infecciones, nivel de estrés crónico en el entorno familiar, y síntomas físicos que no hayan encontrado explicación en las consultas médicas previas.

Segunda fase: análisis del perfil integrado

Con toda la información clínica disponible, construyo una hipótesis de trabajo sobre qué ejes pueden estar contribuyendo al cuadro que presenta el niño o la niña. Esta hipótesis orienta las recomendaciones de intervención y, si procede, la derivación a otros especialistas para pruebas complementarias específicas —por ejemplo, analítica de micronutrientes, valoración de la microbiota, test de aliento o estudio del sueño si no hay información suficiente para perfilar la posible etiología.

Tercera fase: intervención complementaria

Las intervenciones desde la PNI pediátrica son siempre no invasivas, seguras y adaptadas a la edad del niñ@. Pueden incluir pautas de higiene del sueño avanzadas, orientación nutricional específica, estrategias de regulación del eje del estrés,  recomendaciones sobre  suplementación, modificación de la microbiota, etc cuando existe evidencia científica que lo sustenta en el perfil concreto del niñ@. Siempre en coordinación con el médico de referencia.

Cuarta fase: seguimiento y ajuste

El seguimiento es parte esencial del proceso. Se evalúa periódicamente los cambios observados en el/la niñ@ —tanto en los síntomas físicos como en el rendimiento neuropsicológico— y se ajustan las intervenciones en función de la respuesta.

 

¡La PNI NO SIRVE PARA TODO!

Lo que este enfoque NO es: límites y honestidad

⚠️ Quiero ser muy clara en esto, porque la honestidad es la base de cualquier relación terapéutica seria.

La Psiconeuroinmunología Pediátrica NO es:

  • NO ES una cura para el TDAH, el TEA, la dislexia ni ningún otro trastorno del neurodesarrollo. Estos trastornos tienen una base neurobiológica compleja y requieren un abordaje neuropsicológico específico.
  • NO ES una alternativa a la medicación prescrita por el neuropediatra o el psiquiatra infantil cuando esta está indicada.
  • NO ES una solución rápida. Los cambios en el eje intestino-cerebro son lentos y requieren constancia y tiempo.
  • NO ES UN DIAGNOSTICO ALTERNATIVO, ES UN DIAGNOSTICO COMPLEMENTARIO: No sustituyo al médico ni realizo diagnósticos médicos.

Lo que SÍ es:

es un a terapia complementaria clínicamente útil para los casos en que la intervención estándar no es suficiente, especialmente cuando existen síntomas físicos inexplicados que se solapan con otras dificultades o cuando todos los estudios y análisis médicos son correctos, pero los síntomas permanecen. En esos casos, añadir esta capa de análisis puede marcar una diferencia real.

 

¿Tiene sentido pedir una consulta para mi hij@?

Si tu hijo o hija tiene un diagnóstico establecido y un tratamiento en curso, pero hay síntomas físicos que no se explican, o la evolución no es la que esperabas después de meses de trabajo, puede tener sentido añadir esta mirada complementaria.

No prometo resultados que no puedo garantizar, pues a veces no se obtienen resultados, dado que el organismo no es una «ciencia exacta». Lo que sí hago es una evaluación rigurosa, honesta y actualizada de si hay factores del eje intestino-cerebro que puedan estar contribuyendo al cuadro de tu hijo o hija, y qué terapias se pueden aplicar al respecto dentro de los límites de la evidencia.

Si quieres consultarlo, puedes contactarme en el 673 265 258 (WhatsApp preferente) o a través del formulario de contacto de la web.

 

Si quieres profundizar más….Artículos interesantes que muestran estudios científicos:

Cassidy-Bushrow AE et al. «Early-life gut microbiome and attention deficit hyperactivity disorder in preadolescents.» Pediatr Res. 2023;93:2051–60. https://doi.org/10.1038/s41390-022-02051-6

Doi: 10.1080/13548506.2025.2565181. Efficacy of gut microbiota-based therapy for ASD and ADHD: a systematic review and meta-analysis. Psychology, Health & Medicine, 2025.

«The Pediatric Microbiota–Gut–Brain Axis: Implications for Neuropsychiatric Development and Intervention.» Children. 2025;12(11):1561. MDPI. https://www.mdpi.com/2227-9067/12/11/1561

Thapar N et al. «Paediatric functional abdominal pain disorders.» Nature Reviews Disease Primers. 2020;6:89. https://doi.org/10.1038/s41572-020-00222-5

Kumar A et al. «Anxiety disorders presenting as gastrointestinal symptoms in children – a scoping review.» Clin Exp Pediatr. 2025;68(5):344–351. PMC. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12062388/

Scoping Review of Sleep Disturbances in Children and Adolescents with Abdominal Pain Disorders. PMC. 2025. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11912920/