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Mi hij@ siempre tiene dolor de barriga y el médico dice que está bien: Psiconeuroinmunología-Gijón

Ilustración del eje intestino-cerebro en neuropsicología pediátrica en GijónMi hijo tiene dolor de barriga todos los días y el médico dice que está bien: ¿qué puede estar pasando?

Hay una escena que se repite en muchas familias.

«Me duele la barriga.» El domingo por la noche. El lunes antes de salir al cole. Después de comer. Antes de un examen. Casi siempre. Sin fiebre, sin vómitos, sin nada que explique por qué.

El/la pediatra lo revisa. Pide análisis. Todo normal.  El/la Psicólog@ o Neuropsicólog@, le hace pruebas, tests, etc, no obedece a causas externas específicas: «No tiene nada.» Y aun así, el dolor vuelve.

Si esto te suena familiar, este artículo es para ti. Porque ese dolor existe. No es un invento. No es un capricho. Y hay una explicación científica que probablemente nadie te ha dado todavía.

¿Cuánt@s niñ@s tienen este problema? Más de los que imaginas

El dolor abdominal crónico sin causa orgánica es uno de los motivos de consulta más frecuentes en pediatría en toda España y en toda Europa.

Según la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP), en una campaña de concienciación publicada en 2024, el dolor abdominal funcional afecta hasta al 30% de los niños en edad escolar y es el trastorno más consultado a los pediatras en Europa.

📌 SEGHNP / ESPGHAN. «Campaña de concienciación sobre el dolor abdominal funcional en edad pediátrica.» Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica. Abril 2024. https://www.seghnp.org/noticias/campana-de-espghan-sobre-dolor-abdominal-funcional

Y lo más llamativo es lo que viene después de ese diagnóstico: a la familia se le dice que el niño «no tiene nada», que las analíticas son normales, y punto. Sin más explicación. Sin más herramientas.

La revista especializada Pediatría Integral, en un artículo de revisión publicado en diciembre de 2024, confirma que «en la práctica, las pruebas complementarias son normales en el 90% de los casos» de dolor abdominal crónico en niños, y que «el dolor abdominal inexplicado es una gran preocupación para las familias y una angustia para el paciente.»

📌 Evaluación del dolor abdominal crónico en Pediatría. Pediatría Integral. Diciembre 2024. https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2024-12/evaluacion-del-dolor-abdominal-cronico-en-pediatria/

Tu hijo no está fingiendo. El dolor es real. Lo que ocurre es que su origen no está en el órgano que duele. Está en la conversación que mantienen constantemente su cerebro y su intestino.

El eje intestino-cerebro: la clave que cambia todo, la DISBIOSIS.

El intestino y el cerebro están en conversación permanente. No es una metáfora. Es biología.

Esta comunicación bidireccional —que va del cerebro al intestino y del intestino al cerebro— se llama el eje microbiota-intestino-cerebro. Funciona a través del nervio vago, del sistema inmunitario, de las hormonas y de los metabolitos que producen las bacterias intestinales. Y cuando este eje se desregula, lo nota el cuerpo entero: la conducta, las emociones, el sueño, la atención… y sí, también el abdomen.

Una revisión publicada en Frontiers in Pediatrics (febrero 2024) por Rosa, Zablah y Vazquez-Frias concluye que los trastornos de dolor abdominal funcional en niños —como el síndrome de intestino irritable o el dolor abdominal funcional no especificado— se entienden actualmente como trastornos de la interacción intestino-cerebro, no como enfermedades gastrointestinales localizadas. La disbiosis intestinal y el estrés interactúan de forma bidireccional para generar y mantener los síntomas.

📌 Rosa D, Zablah RA, Vazquez-Frias R. «Unraveling the complexity of Disorders of the Gut-Brain Interaction: the gut microbiota connection in children.» Frontiers in Pediatrics. 2024;11:1283389. https://doi.org/10.3389/fped.2023.1283389

Dicho de una manera que cualquier madre/padre puede entender: cuando un niño está estresado, ansioso o tiene una microbiota intestinal desequilibrada, su intestino lo percibe y responde con dolor. Y cuando su intestino duele de forma crónica, su cerebro entra en un estado de alerta permanente que amplifica tanto el dolor físico como la ansiedad. Es un círculo que se retroalimenta.

¿Por qué el médico no encuentra nada en las analíticas?

Esta es la pregunta que más angustia a los padres. Y la respuesta es importante.

Las analíticas convencionales —hemograma, bioquímica, ecografía— están diseñadas para detectar patología orgánica: infecciones, inflamación, alteraciones estructurales. Son herramientas excelentes para lo que fueron diseñadas. Pero el dolor abdominal funcional no tiene origen en una lesión orgánica. Tiene origen en un desequilibrio funcional del eje intestino-cerebro. Y eso, la analítica estándar no lo mide.

La publicación de referencia de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA) lo explica con precisión: el modelo bio-psico-social, que integra factores genéticos, ambientales y psicoafectivos, es el que explica el origen del dolor abdominal crónico. «Clasificar los cuadros en orgánicos y funcionales no es una tarea sencilla, ya que pueden coexistir factores físicos y psicológicos.»

📌 Hidalgo Montes I, Molina Arias M. «Dolor abdominal crónico y recurrente.» Adolescere SEMA. 2021. https://www.adolescere.es/dolor-abdominal-cronico-y-recurrente/

Una analítica normal no significa que tu hijo esté bien. Significa que no hay enfermedad orgánica. Que es funcional. Y lo funcional también se trata, también se entiende y también tiene solución.

Señales que apuntan al eje intestino-cerebro

En mi consulta, cuando un niño llega con dolor abdominal crónico y analíticas normales, busco activamente un perfil de señales que me indican que el eje intestino-cerebro puede estar implicado. Estas son las más frecuentes:

  • Patrón emocional: El dolor aparece antes del colegio, los domingos por la noche o en momentos de estrés identificables.
  • Historial de antibióticos: Hay historial de uso frecuente de antibióticos en los primeros años de vida, que pueden alterar la composición de la microbiota de forma duradera.
  • Sueño alterado: Hay problemas de sueño asociados: dificultad para conciliar, despertares nocturnos, cansancio crónico.
  • Comorbilidad neuropsicológica: El niño tiene también diagnóstico de TDAH, ansiedad, TEA u otro trastorno del neurodesarrollo. La coexistencia de síntomas digestivos y neuropsicológicos es una señal muy relevante.
  • Patrón dietético: La dieta es muy restrictiva, muy pobre en fibra o muy rica en ultraprocesados y azúcares refinados.
  • Mejora en vacaciones: El dolor mejora notablemente en vacaciones o en períodos sin presión escolar.
  • Síntomas digestivos asociados: Hay estreñimiento o diarrea frecuentes, hinchazón o gases, que conviven con el dolor.

Un estudio publicado en Adolescere SEMA señala que «entre los factores que aumentan la prevalencia del dolor abdominal crónico se encuentran los trastornos psicológicos, el estrés y los eventos traumáticos», y que hasta el 28% de los niños con dolor abdominal funcional mejoran durante las vacaciones escolares.

📌 Hidalgo Montes I, Molina Arias M. «Dolor abdominal crónico y recurrente.» Adolescere SEMA. 2021. https://www.adolescere.es/dolor-abdominal-cronico-y-recurrente/

La conexión con la ansiedad: ¿qué fue antes, el dolor o el miedo?

Esta es una de las preguntas que más me hacen los padres en consulta. Y la respuesta es que no importa cuál fue primero. Lo que importa es que se mantienen mutuamente.

Una investigación publicada en Clinical and Experimental Pediatrics (2025), que revisó la evidencia disponible sobre trastornos gastrointestinales funcionales como manifestación de la ansiedad en niños, confirma que la relación es bidireccional: la ansiedad puede provocar síntomas digestivos, y los síntomas digestivos crónicos pueden generar y mantener ansiedad. Los dos se retroalimentan.

📌 Kumar A et al. «Anxiety disorders presenting as gastrointestinal symptoms in children – a scoping review.» Clin Exp Pediatr. 2025;68(5):344–351. PMC. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12062388/

Un estudio de 2026 publicado en Psychiatry Investigation (PMC) en adolescentes con trastornos del ánimo encontró que el grupo con trastornos gastrointestinales funcionales asociados presentaba puntuaciones significativamente más altas en escalas de ansiedad, estrés y depresión que el grupo sin síntomas digestivos. Los autores señalan que la desregulación del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal y la disbiosis intestinal están en la base de esta asociación.

📌 Investigating the Gut–Brain Axis in Adolescents With Mood Disorders and Functional Gastrointestinal Symptoms. PMC. 2026. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12999241/

En la práctica, esto significa que tratar solo la ansiedad sin atender al intestino, o tratar solo el intestino sin atender a la ansiedad, suele ser insuficiente. Los dos ejes necesitan atención simultánea.

¿Qué puedo hacer si mi hijo tiene este patrón?

Lo primero: descartar siempre la causa orgánica

Antes de cualquier otra consideración, el pediatra debe haber descartado una causa orgánica. Eso es innegociable. El dolor abdominal funcional es un diagnóstico de exclusión: se establece cuando, tras una evaluación médica adecuada, no se encuentra patología orgánica que lo explique. Si aún no has consultado al pediatra o hay señales de alarma —fiebre, pérdida de peso, sangre en las heces, dolor nocturno que despierta al niño—, ese es el primer paso.

Lo segundo: entender que «funcional» no significa «psicológico» a secas

Uno de los errores más frecuentes es pensar que si el dolor es funcional, es «cosa de la cabeza» y que basta con «no hacer caso». Funcional significa que el origen está en el funcionamiento del eje intestino-cerebro, que es biológico, real y modificable. No es un invento. No es manipulación. Es neurobiología.

Lo tercero: valorar el eje intestino-cerebro de forma integrada

Desde la Psiconeuroinmunología Pediátrica, el abordaje de estos casos incluye una evaluación que va más allá de lo habitual:

  • Análisis del historial digestivo completo, incluyendo antibióticos, tipo de parto y lactancia.
  • Evaluación de la calidad del sueño y su impacto en la regulación del dolor y la ansiedad.
  • Análisis del patrón alimentario y posibles déficits que puedan estar comprometiendo la microbiota.
  • Identificación del componente emocional o de estrés que pueda estar activando o manteniendo el dolor.
  • Orientación sobre intervenciones no invasivas y basadas en evidencia: pautas de alimentación, higiene del sueño, regulación del estrés, y si procede, suplementación y/o con pre/pos/probióticos específicos tras un reset de la microbiota que abarca 5 fases.

Nature Reviews Disease Primers describe la microbiota intestinal como un componente central en la fisiopatología de los trastornos de dolor abdominal funcional en niños, señalando que el momento en que se produce la disrupción del eje microbiota-intestino-cerebro es determinante para el desarrollo del cuadro.

📌 Thapar N et al. «Paediatric functional abdominal pain disorders.» Nature Reviews Disease Primers. 2020;6:89. https://doi.org/10.1038/s41572-020-00222-5

Lo que este enfoque NO es: honestidad ante todo

⚠️  La PNI Pediátrica no es una cura milagrosa, ni sustituye al pediatra, ni funciona igual en todos los casos.

Lo que sí hago es una capa de análisis que muchas veces falta: la mirada al intestino, a la microbiota, al sueño y al estrés como factores biológicos reales que pueden estar manteniendo el dolor. En los casos en que este análisis identifica factores modificables, las mejoras pueden ser significativas. En otros casos, el abordaje es parte de un proceso más amplio que requiere también psicoterapia, apoyo escolar o seguimiento gastroenterológico.

Mi compromiso es siempre la honestidad: te diré lo que la evidencia permite afirmar y lo que todavía está en investigación. Y trabajaré siempre en coordinación con el pediatra y los demás especialistas que ya atienden a tu hijo o hija.

En resumen

Si tu hijo o hija lleva semanas o meses con dolor de barriga recurrente, las analíticas son normales y nadie tiene una explicación clara, considera la posibilidad de que el eje intestino-cerebro esté implicado. No es el único diagnóstico posible, pero sí es uno de los que con más frecuencia se pasan por alto.

La evidencia científica disponible en 2024 y 2025 es clara: el dolor abdominal funcional en niños es un trastorno de la interacción intestino-cerebro, y su abordaje más eficaz es el que contempla los dos extremos del eje: el intestino y el cerebro, simultáneamente.

Si quieres que evalúe el caso de tu hijo o hija desde esta perspectiva, puedes pedir cita:

 en el 673 265 258 (WhatsApp preferente)

a través de este ENLACE del formulario de contacto de la web. 

 

Rebeca Rgz. Escudeiro — Neuropsicóloga Clínica Infanto-Juvenil y Psiconeuroinmunología Pediátrica

Colegiada nº O-01476 · Centro Sanitario nº C.2.2/5825 · www.infantilneuropsicologia.es