Traumatismo craneal infafntil: secuelas cognitivas gijon

Traumatismo craneal infantil: secuelas cognitivas

Traumatismo craneal infafntil: secuelas cognitivas gijonTraumatismo craneal infantil: secuelas cognitivas

El traumatismo craneal infantil provoca secuelas cognitivas de diversa índole dependiendo de la edad del peque, de la localización del traumatismo, de su extensión, gravedad, Glasgow, etc.

El daño cerebral traumático (DCT) es considerado como la principal causa de discapacidad y muerte en la edad pediátrica. Las lesiones posteriores al traumatismo son muy variadas y la mayoría bien conocidas, aunque existen algunas poco estudiadas como las relacionadas con la esfera neuropsicológica

El pronóstico vital del DCT es mejor en el niño que en el adulto. No sucede así con el pronóstico neuropsicológico, que en la lesión traumática difusa es peor cuanto menor es la edad en la que ocurre.

En las manifestaciones para el ingreso se consideran la edad (durante la lactancia), la inconsciencia transitoria mayor de 15 minutos, la amnesia postraumática de duración mayor de una hora, la presencia de cefalea pertinaz, los vómitos a repetición y de difícil control, la existencia de signos de focalización o crisis convulsiva, la presencia de fractura lineal o deprimida, la sospecha clínica o las imágenes de fractura de la base del cráneo, los traumatismos penetrantes y/o violentos, la pérdida de líquido cefalorraquídeo por fosas nasales y/o oídos,

Además, un grupo de pacientes con TCE leves son considerados TCE leves potencialmente agravables, debido al mecanismo violento causante o la evidencia, en una primera tomografía, de una lesión intracraneal con características variables, lo que genera la indicación secuenciada del estudio.

CONSECUENCIAS NEUROPSICOLÓGICAS

La atención y el estado de alerta se asocian a lesiones del primer bloque funcional del cerebro, que tiene, entre sus encargos fisiológicos, mantener el nivel óptimo del tono cortical y permitir una actividad mental adecuada a través de las llamadas “funciones ejecutivas” sustentadas por el lóbulo frontal del cerebro.
Tras un TCE, la memoria es una de las funciones cognitivas más afectadas y, dentro de ella, la capacidad de aprendizaje y la adquisición de información y, en menor grado, la memoria inmediata y procedimental. Lo anterior afecta y condiciona mucho el rendimiento escolar del peque.

También están descritas la aparición de alteraciones de la atención, la memoria, el lenguaje y las funciones ejecutivas hasta tres meses después del evento traumático, fundamentalmente en niños con TCE leve. Al dañarse las funciones ejecutivas por el traumatismo, se altera la vida cotidiana, la capacidad de solucionar problemas, de realizar tareas; además, se desarrollan conductas impropias, con alteraciones del pensamiento abstracto.

De igual modo,  se han descrito alteraciones frecuentes de la memoria de trabajo y funciones asociadas, después de un TCE de cualquier intensidad. Lo que interferirá en lectura, escritura y cálculo.

El traumatismo craneal infantil, deja secuelas cognitivas en un gran número de casos. Una evaluación neuropsicológica a tiempo del estado de las capacidades cognitivas del peque, permite instaurar la terapia adecuada lo antes posible para solventar, o mitigar en gran medida, los efectos del traumatismo.

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