Trastorno de atención e hiperactividad

“Trastorno por déficit de atención e hiperactividad”

trastorno por déficit de atención/hiperactividadEl trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes y uno de los que mayores controversias suscita, dada la subjetividad del diagnóstico y el empleo de medicación para su tratamiento.

A pesar de estas controversias, la evidencia científica que demuestra las bases genéticas y neurobiológicas del trastorno es extensa y robusta. Como grupo, las diferencias entre personas con TDAH y personas con desarrollo típico (sin diagnóstico psiquiátrico, neurológico o psicológico alguno) son evidentes en todos los niveles de análisis (por ejemplo, genético, neurobiológico, neuropsicológico o sintomatológico).

Las investigaciones que han examinado las bases neurobiológicas del TDAH son muy numerosas y encuentran, en su mayoría, alteraciones tanto en la estructura como en la función de múltiples regiones corticales y subcorticales. Estas diferencias, además, no parecen ser un mero epifenómeno de la sintomatología del trastorno, ya que se han observado cambios estructurales similares en hermanos de pacientes de TDAH que no mostraban el trastorno. Tampoco parecen ser la consecuencia de un tratamiento farmacológico continuado porque éste, lejos de provocar una anatomía cerebral distinta, parece normalizarla. Neuroanatómicamente, se han constatado diferencias marcadas entre grupos de pacientes con TDAH y grupos con desarrollo típico.

El desarrollo de la resonancia magnética estructural y de nuevos métodos de análisis ha trastorno por déficit de atención/hiperactividadpermitido examinar, como nunca antes, las bases neuroanatómicas del trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH). No obstante, poco se sabe todavía sobre la relación de los síntomas clínicos y las disfunciones neuropsicológicas características del TDAH con las alteraciones neuroanatómicas observadas.

La relación entre los distintos niveles de análisis de estudio del TDAH acerca la investigación a la clínica y permite comprender y tratar mejor el trastorno. Aunque el avance en este campo es innegable, todavía son muchas las cuestiones que hay que explorar y profundizar en mayor detalle. Se requiere comprender mejor la asociación entre las medidas neuroanatómicas y cada dimensión sintomatológica, y la relación con otros procesos neuropsicológicos también implicados en el trastorno.

Los estudios que han examinado la relación entre neuroanatomía y neuropsicología aportan datos especialmente valiosos que sugieren la influencia de la anatomía de varias de las regiones y tractos típicamente más comprometidos en el TDAH (por ejemplo, corteza prefrontal, estriado y corteza cingulada anterior), así como de otras áreas (ínsula y corteza parietal superior) en el funcionamiento atencional y ejecutivo en el TDAH.

Por su parte, los estudios que han explorado la relación entre síntomas y neuroanatomía aportan resultados todavía heterogéneos, posiblemente derivados de la subjetividad y diferencias entre las escalas, así como de la ausencia de control de los efectos de una dimensión sintomatológica sobre otra.

deficit-atencion-asturiasEn todo caso, son en muchos casos coincidentes con la neuropsicología y la neuroanatomía tradicional (diferencias entre TDAH y controles), ya que implican a regiones como el tálamo, cerebelo, estriado ventral, corteza cingulada anterior y corteza prefrontal. No obstante, también sugieren la participación de otras regiones, como el núcleo accumbens y la amígdala. El futuro inmediato de la investigación en este campo debe apoyarse en los hallazgos previos, pero debe ir un paso más allá profundizando en la comprensión de las posibles relaciones entre las alteraciones neuroanatómicas y el funcionamiento de otros procesos neuropsicológicos que se han visto afectados en el TDAH.

También deben examinar con mayor profundidad las asociaciones con la clí­nica, incluyendo síntomas cardinales y asociados del trastorno, así como variables de disfunción clínica. Todo ello ayudará a acercar la investigación a la clí­nica (o viceversa). Una correcta comprensión del mismo requiere tener en cuenta todos los niveles de análisis y las posibles relaciones entre ellas (Figura). En este sentido, en un trastorno del neurodesarrollo, como el TDAH, es indispensable conocer la influencia de la genética sobre la estructura y función cerebral, cómo ésta modula a su vez el funcionamiento cognitivo y afectivo y los síntomas, y cómo todo ello tiene distintas repercusiones clínicas. La relación entre los distintos niveles está lejos de estar clara y más si se tiene en cuenta que el ambiente a su vez modula muchos de ellos. Todos estos datos vaticinan que los próximos años no serán menos intensos que los anteriores y que serán muchas las cuestiones controvertidas que habrá que debatir.

Fuente: Albert J, Fernández-Jaén A, Martín Fernández-Mayoralas D, LópezMartín S, Fernández-Perrone AL, Calleja-Pérez B, et al. Neuroanatomía del trastorno por déficit de atención/ hiperactividad: correlatos neuropsicológicos y clínicos. Rev Neurol 2016; 63: 71-8.

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