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Síndrome de Neuhauser

“Síndrome de Neuhauser”

El síndrome de Neuhauser es una enfermedad genética extremadamente rara. La mayoría de los casos son esporádicos y se deben a una mutación espóntanea, pero también existen casos de transmisión genética autosómica recesiva; se desconoce la causa específica y no tiene actualmente ninguna prueba diagnóstica.

La enfermedad se caracteriza clínicamente por megalocórnea primaria, hipotonía congénita, retardo mental de grado variable y retraso en desarrollo psicomotor. El diagnóstico se realiza generalmente en la infancia con base en los criterios clínicos óculo-neurológicos. Los pacientes tienen un rostro peculiar por anomalías craneofaciales especiales: rostro redondo, frente amplia prominente, hipertelorismo, puente nasal amplio, nariz bulbosa, filtrum nasolabial amplio, boca delgada alargada, oreja grande en “taza” y protuyente; mentón en micrognatia y retrognatia. Utilizar este dismorfismo facial delinea el fenotipo del síndrome y ayuda a lograr la puntuación requerida para el diagnóstico de certeza, lo cual permite un manejo temprano para prevenir complicaciones.

Los primeros reportes del síndrome de Neuhauser se efectuaron en pacientes con megalocórnea, hipotonía y retardo mental, que son las manifestaciones mayores del síndrome; al comprobarse el mismo cuadro en otros pacientes que presentaban además dismorfismo facial se integró el síndrome de Neuhauser.

Este síndrome óculo-neurológico debe distinguirse de otros con el mismo epónimo: síndrome Boucher-Neuhauser (óculo-cerebeloso), Neuhauser-Opitz (cerebeloso-gonadal) y Neuhauser-Daly-Magnelli (óculo-cerebeloso-digestivo). Hasta la fecha se han reportado 38 pacientes de este síndrome, el cual tiene distribución mundial, afecta a todas las razas y no muestra predilección por algún sexo. La mayoría de los casos son esporádicos y se presentan en forma espontánea por razones desconocidas; también hay casos familiares de herencia autosómica recesiva.

Diagnóstico clínico

El diagnóstico se realiza en la infancia con base en los criterios principales de megalocórnea primaria, hipotonía congénita, retardo mental de grado variable y retraso del desarrollo psicomotor. Existen también alteraciones secundarias como las oculares: hipoplasia del iris, iridodonesis y deficiencia de agudeza visual por miopía; y las neurológicas como epilepsia, otras alteraciones convulsivas y anormalidades en coordinación de movimientos.

El dismorfismo facial del síndrome define el fenotipo de la enfermedad y comprende anomalías menores que no requieren intervención médica y que suelen describirse por áreas o regiones. La cara tiene un aspecto peculiar con rostro redondeado, una frente amplia y prominente por protusión de la región frontal; los ojos muestran una separación mayor de lo normal por hipertelorismo ocular, valorable ensindrome de Neuhauser aumento de la distancia interpupilar . Existe un repliegue cutáneo palpebral de epicanto sobre el canto interno ocular, las fisuras palpebrales son amplias de aspecto almendrado, con inclinación descendente por descenso en colocación del canto externo. La parte media facial muestra mejillas llenas por incremento del tejido blando, localizado entre los arcos cigomáticos y la región del maxilar inferior, lo cual da un aspecto prominente y redondeado de ambas mejillas. El pliegue o filtrum nasolabial es amplio y su depresión muy superficial; la boca es alargada de labios finos; la región mandibular muestra un mentón poco desarrollado con maxilar inferior pequeño (micrognatia) y de localización posterior (retrognatia) .

El diagnóstico requiere de un equipo multidisciplinario. El síndrome de Neuhauser debe diferenciarse de megalocórnea no progresiva por herencia ligada al cromosoma X; del megaloftalmos congénito; de megalocórnea con glaucoma asociada a otras malformaciones sistémicas, como el síndrome de Down, de Marfán y enfermedades similares, como homocistinuria y mucopolisacaridosis.

Los casos de herencia autosómica recesiva tienen riesgo recurrente de 25 % en cada nuevo embarazo; los esporádicos no presentan riesgo de recurrencia. El síndrome es estable y no evolutivo; mejora un poco con terapia física y estimulación psicomotora para ayudar al control de los movimientos corporales y estimular la comunicación con el medio externo. Los pacientes requieren usar lentes correctivas para miopía y astigmatismo desde edades tempranas para evitar el deterioro visual; además, suelen utilizarse colirios humectantes y lágrimas artificiales para mantener la lubricación de los ojos. La megalocórnea puede predisponer al desarrollo de glaucoma y al incremento del déficit visual, lo cual lleva a un deterioro psicomotor del paciente. Los problemas convulsivos deben controlarse con medicación antiepiléptica.

Si se utiliza el sistema de valoración de puntaje clínico, los casos probables pueden lograr el diagnóstico de certeza y asegurar un diagnóstico más temprano, ya que no existe una prueba específica para la enfermedad. La intervención médica precoz en la infancia ayuda a prevenir el deterioro clínico y puede evitar complicaciones oculares de glaucoma y catarata, o deterioro neurológico secundario a crisis convulsivas descontroladas, lo que redundaría en mejorar la calidad de vida de los pacientes y su familia.

Fuente: Aviña-Fierro JA, Hernández-Aviña DA. Síndrome de Neuhauser: su fenotipo facial dismórfico. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2016;54(1):106-8.

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