Plasticidad cerebral

Plasticidad cerebral

La plasticidad cerebral se rige por aspectos estructurales y funcionales que además están influidos por períodos críticos.

Existe una plasticidad cerebral asociada a la experiencia y referida al desarrollo de las funciones innatas propias de la especie como puede ser caminar, hablar, percibir, memorizar, etc. La correcta adquisición de estas funciones sí está condicionada por períodos críticos o sensibles.

Existe otra plasticidad cerebral asociada al aprendizaje de nuevas experiencias que, en términos generales, no está condicionada por períodos críticos y requieren esfuerzo y entrenamiento para adquirirlas como andar en bicicleta, aprender chino, etc.

Respecto al desarrollo de las funciones innatas propias de la especie, éstas necesitan un tipo de estimulación específica que viene determinada genéticamente. Durante cada período crítico de desarrollo se producen determinadas sinapsis y se eliminan las que no resultan funcionales. Por ejemplo, el período de desarrollo crítico para la consolidación de la función del lenguaje es de 1 a 5 años y para las funciones ejecutivas de 5 a 8 años. La ausencia de estimulación relevante, es decir específica para una determinada función y en el momento evolutivo adecuado, puede dar lugar a que dicha función quede mermada.

Por tanto, el hecho de que existan períodos críticos para la maduración de ciertos circuitos cerebrales (circuito motor, circuito del lenguaje, etc) hace que si se retrasan las intervenciones específicas se puedan producir consecuencias lamentables en el desarrollo cognitivo del niño/a.

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