neuropsicologia sindrome de down gijon

Neuropsicología y Síndrome de Down

Neuropsicología y Síndrome de Down

neuropsicologia sindrome de down gijonLos primeros estudios que comunicaron anomalías estructurales en el cerebro de personas con síndrome de Down procedían de análisis post mortem. En sus descripciones se constataba la reducción en el volumen de regiones como el cerebelo, el tronco cerebral, la corteza temporal, el hipocampo y la corteza frontal, entre otras. También establecieron, a edad temprana, hallazgos neuropatológicos, similares a los descritos en la enfermedad de Alzheimer, con una prevalencia que se estima en un 15% a los 45 años, hasta aproximadamente el 75% después de los 65 años.

Así, a nivel macroscópico se ha observado:

  • La reducción en el tamaño del cerebelo se asocia a déficits motores y en el lenguaje
  •   La mayor preservación de estructuras parietales y occipitales con el mejor desempeño en funciones visuoespaciales  Las anomalías en el hipocampo con los problemas en la memoria episódica, que se agravan con la edad
  •   La reducción en la corteza frontal y la circunvolución cingulada con alteraciones en la atención y las funciones ejecutivas.En el nivel microscópico, se observan:
  • Déficits en la arborización de las dendritas y en la estructura laminar de la corteza.
  •  Reducción de sinapsis
  •  Retraso en la mielinización.Todas estas alteraciones repercutirán en la intrincada red de conexiones entre distintas zonas cerebrales.

    Investigaciones con resonancia magnética funcional informan que los niños con síndrome de Down presentan un patrón de actividad cerebral diferente incluso en las tareas en las que presentan un desempeño similar al grupo control de su edad. Este resultado refuerza la hipótesis de que las alteraciones en el desarrollo pueden configurar un cerebro diferente tanto en la estructura como en su funcionamiento.

    Desarrollo temprano de los niños/as con síndrome de Down:

    Los niños/as con síndrome de Down muestran un fenotipo distintivo compuesto por un patrón característico de déficits y fortalezas:

    Retraso en el desarrollo psicomotor. La mayoría de los hitos motores básicos se adquieren en el mismo orden, pero a edades posteriores a las normativas. El desarrollo de la motricidad está influido por características como la hipotonía muscular, la laxitud de ligamentos, la reducción de la fuerza y el tamaño de las extremidades superiores e inferiores, que son más cortas. Estos retrasos en el desarrollo motor y en el control postural limitan las experiencias motrices y la exploración del entorno.

    Déficit en los sistemas de atención y alerta. Su conducta suele ser dispersa, mostrando poco interés por los estímulos ambientales. Son proclives a centrarse en los aspectos menos relevantes de la situación y olvidan los más significativos. Es frecuente la tendencia a la distracción y la sensibilidad a la interferencia.

    Alteración evidente en la adquisición y el desarrollo del lenguaje. Las dificultades de comunicación son ya evidentes en la fase prelingüística. Existe un retraso en la aparición de la sonrisa y el contacto ocular, además, no se utilizan como medio para iniciar o mantener una conversación. Las primeras vocalizaciones se van empobreciendo con el tiempo y las palabras aparecen muy tardíamente.

    Una vez que el niño ha adquirido el lenguaje, su capacidad expresiva es inferior a su capacidad comprensiva. Tienen dificultades articulatorias, lo que provoca dislalias de varios fonemas. Suelen hablar atropelladamente, a borbotones, con pocas o casi ninguna pausa. El volumen también puede estar alterado por exceso o por defecto.

    A nivel morfológico presentan dificultades para formar familias de palabras, con aumentativos-diminutivos, singular-plural, masculino-femenino, así como con las concordancias entre género y número. Las frases suelen ser telegráficas, con estructuras sintácticas simples. Su vocabulario suele ser reducido o limitado a nombres y objetos del entorno cercano. Tienen dificultades con palabras que denotan tiempo (hoy, mañana), lo que repercute en su capacidad para describir o narrar sucesos en orden cronológico.

    ➢ Pragmáticamente se caracterizan por tener menor intención comunicativa, y no suelen respetar las normas conversacionales: guardar turnos, mantener la distancia adecuada, etc.

    Lateralización anormal. Estudios refieren en estos pacientes un mayor porcentaje de casos con dominancia manual mixta e izquierda que en la población general. De ahí que algunos autores hayan planteado que ésta podría ser la base de los problemas lingüísticos de este trastorno.

    ➢ Mayor dificultad para procesar la información auditivo-verbal que la visuoespacial. La capacidad de procesamiento visuoespacial se considera incluso una fortaleza de su perfil cognitivo. Algunos autores sugieren la existencia de un perfil visuoespacial desigual entre los distintos dominios explorados.

    ➢ Alteraciones mnésicas. Su memoria a corto plazo es muy limitada. Suelen fracasar en la consolidación del conocimiento recientemente adquirido, siendo el proceso de aprendizaje más lento. Son capaces de retener poca información y necesitan más tiempo para hacerlo, por lo que la brevedad del mensaje y su repetición son fundamentales para que se consolide.

    En contraposición, la memoria a largo plazo estaría menos afectada, aunque muestran especial dificultad para recordar información almacenada de manera consciente (memoria explícita o declarativa). Además, muestran tiempos de reacción más prolongados y tienen dificultad para la adquisición de nuevas habilidades. Sin embargo, la memoria implícita o de actos motores suele estar intacta.

    Déficit ejecutivo. Las capacidades de planificación, abstracción de reglas, generalización, inhibición y memoria de trabajo también se encuentran alteradas. Igualmente se observa persistencia de conducta, bajo nivel de espontaneidad y resistencia a los cambios, y les cuesta más trabajo adaptarse a las situaciones nuevas. Son proclives a un uso creciente de conductas de evitación e impulsivas cuando se enfrentan a retos nuevos o a aprendizajes por encima de su nivel. Las dificultades para el razonamiento matemático y el cálculo también son frecuentes.

    La literatura científica actual ha intentado describir cómo evoluciona este perfil cognitivo en los niños con síndrome de Down, sin haber obtenido datos clarificadores.

     

     

    fuente: neuropsicologia del desarrollo Jovana RN

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