Espina Bifida

Espina bífida en la escuela

“Espina bífida”

Actualmente se considera de gran importancia identificar, comprender y empezar a intervenir lo antes posible en los problemas de aprendizaje que algunas veces están presentes en los niños/as y adolescentes con espina bífida e hidrocefalia.

Actualmente un 15 % de los niños/as con espina bífida pueden presentar un déficit intelectual, así como diversas dificultades cognitivas; problemas de orientación espacial, de percepción visual y lateralización, dificultades de habilidad manipulativa, coordinación óculo-manual y problemas de atención.

La mayoría de las investigaciones han relacionado los aspectos médicos de la espina bífida y la hidrocefalia a las puntuaciones obtenidas en exámenes académicos y test de inteligencia:

  •  La inteligencia y las notas académicas son más bajas cuando el nivel del defecto en la médula espinal y la hidrocefalia son más severas.
  •  Una infección del sistema central nervioso disminuye la inteligencia.
  •  Los niños/as con espina bífida y con/o sin hidrocefalia usualmente tienen problemas motrices-preceptúales. Esto significa que las habilidades necesarias del control “ojo-mano” son usualmente más bajas que el promedio, y pueden afectar a la escritura y a las actividades que requieran una mayor autonomía.
  •  Los niños/as con espina bífida obtienen por norma genera puntuaciones más altas en las habilidades verbales que en las no- verbales o habilidades funcionales.
  •  Áreas como la función motriz-perceptual, atención, impulsividad, hiperactividad, memoria, secuencia, organización y razonamiento pueden verse afectadas.

Normalmente los niños/as con discapacidades suelen ser clasificados por estas y no por sus capacidades y habilidades. Todos los niños/as tienen características o conocimientos que sobresalen. Los aprendizajes orientados hacia éstas “fuerzas” se convertirán en ventajas tanto en la enseñanza como en su formación personal. Esto también debería ser aplicado en el ámbito educativo y académico.

Más allá de los problemas de aprendizaje, un porcentaje de niños/as con espina bífida tienen un buen promedio de inteligencia y buenas habilidades verbales. Esto les permite desarrollar buenas habilidades sociales y pueden relacionarse bien con otras personas. Potenciar los aprendizajes específicos y poner énfasis en las fortalezas específicas de la personalidad y del aprendizaje se deberían aprovechar para contrarrestar las debilidades en el ámbito pedagógico.

La mayoría de los niños/as con espina bífida tienen una capacidad intelectual normal, pero podemos observar este tipo de debilidades pedagógicas a nivel individual que pueden afectar el aprendizaje escolar de algunas materias como la escritura, las matemáticas, la geografía, las ciencias y las áreas de plástica y dibujo:

  •  Problemas de orientación espacial tanto a nivel físico como geográfico.
  •  Problemas de percepción visual que afectan en la integración de la información que se recibe visualmente, y que incide en el momento de reconocer, distinguir y reproducir símbolos correctamente.
  •  Problemas de lateralización; esto conlleva que tarden más en definirse en el uso preferencial de una mano y en distinguir entre la derecha y la izquierda. Un gran número de estos niños/as son zurdos.
  •  Problemas de habilidad manipulativa que influyen al manipular objetos y materiales concretos que requieren un trabajo preciso con los dedos, como escribir, dibujar, abrocharse la ropa, comer, etc. Se trataría de dificultades en la motricidad fina.
  •  Problemas de coordinación óculo-manual que afecta para realizar movimientos coordinados entre el ojo y la mano, aspectos que interfiere en la escritura y las manualidades en general.
  •  Problemas de atención que tienden influir en la concentración y por lo tanto son personas que se distraen con facilidad.
  •  Problemas emocionales en general, aunque estos niños/as no presentan ninguna patología por el hecho de tener espina bífida, sí se aprecian algunas características emocionales parece que pueden estar más relacionadas con la respuesta social que encuentran ante su discapacidad y también por la forma en que el niño/a la asume. Las más frecuentes son la pasividad, dependencia, inseguridad, poca iniciativa, bajo autoconcepto, cierto aislamiento y poca participación social.
  •  Problemas de comprensión.
  •  Hiperactividad o intranquilidad.
  •  Incapacidad de organización.
  •  Problemas para el razonamiento y la resolución de problemas.
  •  Problemas de memoria.

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