tratamiento dislexia gijón

Dislexia: no todo vale

“Dislexia en gijón”

Como neuropsicóloga que trata la dislexia en gijón, me hace mucha gracia, por no decir que me llevo las manos a la cabeza, cuando leo en diversos blogs, páginas web y demás anunciar o recomendar “fichas para curar la dislexia” o, lo que es peor, profesionales de la materia que en sus sesiones terapéuticas se dedican a hacer fichas “bajadas” de internet o sacadas de “cuadernillos para la dislexia” sin más, sin ningún criterio. No estoy en contra de hacer fichas, pero estas son un medio, no un fin y si no están enmarcadas en una estrategia terapéutica más amplia no darán lugar a una mejoría.

Hacer lo anterior, equivale a desconocer de qué hablamos cuándo hablamos de dislexia.

Para empezar, no hay un único tipo de dislexia, es necesario saber si estamos ante una dislexia fonológica,  superficial o de tipo mixto (hay muchas otras clasificaciones válidas, pero con estas tres abarco más o menos todo).

Por defecto, alguien diagnostica “dislexia” a secas y ese alguien u otro como medida terapéutica empieza a pasarle fichas “a granel” de “instrucción fonológica” o “conciencia fonológica” o todo mezclado (porque, además, no se suele distinguir entre instrucción fonológica y conciencia fonológica). Por cierto, hay dos tipos de instrución fonológica: analítica y sintética y en función del tipo de dislexia funciona una u otra o ambas o ninguna.

En el mejor de los casos, ese menor, aprenderá que la “p” con la “a” es “pa” y la “j” con la “o” es “jo” y consiga “leer” con mucha dificultad. Y, en el peor de los casos, tras meses de “terapia”, estará como al principio.

Y este niño o esta niña, llegará a 2º de Primaria sin entender nada de lo que consigue leer.

¿Cuáles han sido los errores?

  • No hay dos disléxicos iguales, la instrucción debe ser específica para cada niño/a, individual e intensiva.
  • No especificar qué tipo de dislexia tiene. En la dislexia de tipo fonológico, por ejemplo, es inutil la instrucción fonológica sintética aislada, por ello apenas hay resultados.
  • El fin último de la intervención en dislexia es que el o la menor ENTIENDA lo que lee y para ello no es suficiente hacer fichas de conciencia y/o instrucción fonológica.

Para conseguir la comprensión de textos que, repito, debe ser el objetivo de la intervención en dislexia, es necesario aplicar un programa terpéutico que tenga en cuenta y trabaje de manera paralela todos los componentes de la lectura eficaz y de manera específica los componentes que permiten alcanzar la fluidez lectora. A saber:

  • las reglas de conversión grafema-fonema
  • conciencia fonológica
  • fluidez: la automatización de la lectura de las palabras, decodificación  y prosodia
  • vocabulario
  • comprensión estructura textos narrativos y expositivos

Lo más complicado de conseguir con un niño o niña que presenta dislexia es la automatización (fluidez) de lectura de las palabras, ese es el meollo de la dislexia y el déficit central en la dislexia.

Cuando el menor consigue leer de manera fluida podrá dedicar su capacidad de atención a comprender lo que le dice el texto en vez de utilizarla en decodificar las letras de una palabra tras otra.

Por ello, desde el principio en la terapia de la dislexia hay que saber de qué tipo de dislexia estamos hablando y, también desde el principio, aplicar programas terapéuticos orientados a conseguir la automatización de la lectura y eso si que no se consigue solo pasando fichas pues, en el mejor de los casos, estaremos trabajando sólo la conversión grafema-fonema.

Existen programas validados para lograr todas las fases que llevan a alcanzar la fluidez lectora, la terapia debe aplicar cualquiera de estos programas. Hacer fichas determinadas y específicas, tiene sentido en el marco de un programa terapéutico más amplio, pero no por si mismas.

 

Share this post