Áreas de actuación:


Tratamos y mejoramos todas las capacidades en las que pueden aparecer dificultades en el rendimiento y/o desarrollo del niño/a por cualquiera de los siguientes motivos:

Habla y lenguaje:

Se dan si tu hijo/a no habla, habla pero no se le entiende o se le entiende poco, habla como si tuviera menos edad de la que tiene, no comprende cuando escucha, es decir, cuando se le habla o ve películas o dibujos animados y/o lee pero no comprende el texto.

Aprendizaje escolar

Los problemas que se observan al iniciarse la escolarización son las dificultades en lectura, comprensión de lo que se lee, comprensión de las matemáticas, escritura fluida, memorización de conceptos, capacidad de atención, etc.

Factores prenatales

El neonato de riesgo neurológico es definido como “aquel que por sus antecedentes pre, peri o postnatales tiene mayor probabilidad de manifestar problemas de desarrollo cognitivo, motor, sensorial o de comportamiento en los primeros años de vida, pudiendo ser transitorios o definitivos”.

Al llegar a la edad escolar presentan dificultades de aprendizaje, trastornos en la conducta, torpeza motriz, retraso del lenguaje o problemas en la adaptación social, etc. Una intervención a tiempo puede minimizar el impacto en el retraso escolar.

Tratamos las dificultades escolares  o cognitivas derivadas de:

Daño cerebral adquirido

Determinadas situaciones médicas pueden producir alteraciones neuropsicológicas relacionadas con capacidad de razonamiento y velocidad de procesamiento, atención selectiva y alternante, así como fluidez verbal, agresividad, desajuste escolar, etc.

  • Tumor cerebral
  • Epilepsia
  • Síndrome de West
  • Encefalopatía hipóxico-isquémica adquirida durante el parto.
  • Hemorragia cerebral, frecuente en grandes prematuros.
  • Infecciones como meningitis bacteriana, encefalitis, etc.
  • Traumatismos cráneo-encefálicos
  • Terapias oncológicas, por ejemplo la radioterapia da lugar a disminución de sustancia gris y blanca.

Psicomotricidad

La mala coordinación de movimientos, torpeza motora, hipotonía, dificultades en la motricidad gruesa y/o fina, etc son característicos de dificultades en el neurodesarrollo.

  • TANV
  • Dispraxia motora

TEA:

Los Trastornos del Espectro Autista deben ser diagnosticados cuanto antes para minimizar su impacto en el niño/a.

  • Autismo
  • Asperger
  • Rett
  • Trastorno Desintegrativo Infantil
  • Trastorno Generalizado del Desarrollo

Síndromes genéticos

Existen determinadas condiciones genéticas que interfieren en el desarrollo cognitivo en mayor o menor grado, afectando a la capacidad de habla y lenguaje, comprensión de lo leído y escuchado, escritura, matemáticas, relaciones sociales, etc. La Neuropsicología interviene con éxito en estas situaciones desarrollando las capacidades deficitarias hasta donde las condiciones neurobiológicas del cerebro del niño/a afectado/a lo permitan.

Mi hijo/a tiene algo, pero no sé qué es

A menudo escuchamos comentarios como “mi hijo/a tiene algo, pero no sé qué es”, “me dicen que espere, que ya se le pasará”, “cada uno me da un diagnóstico distinto”… etc.

Ante un problema del neurodesarrollo, el paso del tiempo nunca es un buen aliado. Si a una madre o padre, le parece que su hijo/a tiene algo, lo más sencillo es explorarlo y evaluarlo. De este modo se adquiere tranquilidad en caso de que lo que le esté pasando al niño/a entre dentro de la normalidad o se evita perder un tiempo precioso en caso de que sea necesaria alguna intervención.

Segunda opinion

Solicitar una segunda opinión, especialmente en casos en los que el diagnóstico no es evidente, es una buena práctica. No se trata de descalificar a otro profesional, sino de confirmar que nos encontramos ante una determinada situación y que la terapia que estamos aplicando o aplicaremos es la adecuada.

También es aconsejable solicitar una segunda opinión cuando, tras meses de terapia, no se ha producido mejoría alguna, aunque sea pequeña.